Domingo, 20 de Agosto de 2017

¿Qué son los Valores Humanos?

Los Valores Humanos no pueden ser alcanzados o bien valuados mensurados en un simple texto, y tampoco suministrados por cualquier compañía. No pueden ser regalados por amigos o comprados en el mercado. Se constituyen, eso sí, en una experiencia a ser vivida, como sabroso fruto de un hecho natural que proviene del corazón. Por concepción, éstos son principios presentes en todos nosotros, pero que acaban siendo reprimidos por el modelo de educación formal cuando, al contrario, deberían ser desarrollados. Ellos se fundamentan en las enseñanzas de Sathya Sai Baba (23 de noviembre de 1926 - 24 de abril de 2011), educador, filósofo y líder espiritual indiano, según el cual “el cuerpo y la mente están íntimamente relacionados, y ambos logran su sustento del alimento. Por esa razón, la comida tiene impacto considerable sobre el carácter y el destino del individuo. Como es la comida, así es la mente; como es la mente, así es el pensamiento; como es el pensamiento, así es el acto. Todo aquello que es percibido por los sentidos constituye alimento”.

¿Cuál es la misión del Instituto?

Propagar los ideales de la Educación en Valores Humanos, que nada más es establecer el carácter o la excelencia humana como principal objetivo de la enseñanza en todas las escuelas, facultades y universidades. Ser un centro de entrenamiento de profesores y educadores. Estudiar y desarrollar continuamente técnicas, metodología, contenido de cursos y planes de clase para enseñar a los niños. Diseminar prácticas transformadoras de convivencia en empresas y órganos públicos, teniendo como base la filosofía del convivio en armonía, que caracteriza la EVH.

¿Qué quiere decir Educación?

"Educación no es un mero conocimiento, es acción. Significa la práctica de valores humanos en la vida diaria, y no son solo las palabras: Verdad, Rectitud, Paz, Amor y No Violencia. Es necesario haber perfecta armonía entre pensamiento, palabra y acción. Tiene que haber unidad entre corazón, cabeza y manos: éstos son los verdaderos Valores Humanos". Desde esta premisa, el curso de Educación en Valores Humanos se propone a trabajar el conjunto de los actores de las escuelas ˗̶˗profesores, alumnos y hasta familiares ̶ a partir de valores definidores. Cinco palabras esenciales que trascienden la teoría y ganan aplicación real. Y comprueban su poder de fuego en la armonización de las relaciones. La “Verdad” pasa a estar siempre presente, lista para atender la conciencia. La “Rectitud” se pone visible en los actos practicados. Los jóvenes pasan a hacer a los demás aquello que gustarían que hiciesen con ellos, o sea, el bien. La “Paz” rellena la mente de toda la comunidad escolar. Gracias a eso, el “Amor” encuentra el espacio ideal para expandirse en las mentes y en los corazones. El resultado final es que la “No Violencia” se manifiesta en la conducta renovada de profesores y alumnos, un ejemplo de lo que podemos y debemos ser plenamente, mientras seres humanos.

¿Por qué apostar en la EVH?

Se dice que la educación es “para la vida” y no se destina solo a “ganar la vida”. La educación es el medio de esculpir la personalidad humana. Siempre esperada para el bien, para mejor. Jamás para tornar el hombre malo, o peor. Se cree que todo individuo debe volverse maestro de sí propio, y un rey de su medio ambiente. Lamentablemente, hoy día, esto no está ocurriendo. Vemos el caos completo y la desintegración en el mundo. La raíz del problema es la constante ausencia de unidad en los pensamientos, palabras y acciones del hombre. Para restaurar su grandeza, la educación tiene un importante papel a cumplir. Es el banco donde la nación descuenta su cheque cada vez que necesita de ciudadanos talentosos y honestos. Sin embargo, la actual educación ha hecho del hombre un esclavo de sus sentidos, incapaz de dominar a sí propio. Perdido en un caos de pensamientos. Así, el hombre de hoy puede desarrollar técnicas que le permitan la ilusión de dominio sobre su ambiente, pero está lejos de volverse maestro de sí propio, pues nuestro sistema educacional cuida solo del desarrollo de la mente y del cuerpo, ignorando totalmente el espíritu. Necesitamos, entonces, reorientar las metas de la educación para que el hombre sea visto y lapidado como un todo integrado. Para comprender mínimamente el mundo y el otro es necesario, antes de nada, conocer profundamente a sí propio.

¡Sí, es posible transformar!

Considerar la reorientación de las metas de educación una tarea a nuestro alcance, teniendo en vista las circunstancias adversas y el ambiente acelerado de la vida actual, con su supuesta falta de tiempo, puede parecer algo utópico. Una meta inalcanzable. Algunos profesores, al ser presentados a la EVH, manifiestan comprensibles aprehensiones. Pero, para nosotros, éstos son miedos equivocados, consecuencia de la falta de información o de la mala información a respeto del Programa de Valores Humanos. El principio de todo es más que simple: enfocar la atención hacia las metas correctas de la educación. Basta a los profesores cambiar la perspectiva y corregir la visión sobre el acto de educar. Hecho eso, acepto el desafío, inmediatamente se abre así una nueva dimensión pedagógica.

Comprensión de las cinco palabras-clave

Este programa objetiva la comprensión de la personalidad humana como un todo. Es fundamental entender la energía básica del “Amor”, que es la corriente subyacente de todos los Valores Humanos. Cuando esta energía del “Amor” es traducida en pensamientos, tenemos la “Verdad”. El “Amor” en acción nos lleva a la “Acción Correcta”. “Amor” como sentimiento origina la “Paz”. “Amor” como comprensión es “No Violencia”. La “No Violencia” es la expresión de las excelencias combinadas de todos los valores de la “Verdad”, “Acción Correcta” y “Paz”. De hecho, determina la unidad de toda la existencia. La personalidad humana es, entonces, la manifestación de esa unidad en pensamientos, palabras y acciones.

Apuesta en la verdadera educación

Todo educador, desde tiempos inmemoriales, ha enfatizado que la verdadera educación debe conducir a la construcción del carácter del estudiante. En verdad, se dice que “el fin de la educación es el carácter”. La palabra “carácter” ha sido definida de varias formas, por varios especialistas, filósofos y educadores. En la filosofía de la EVH, el carácter es visto como la “unidad entre pensamiento, palabra y acción”. No puede haber duda, entonces, que el fin del proceso educativo debe ser la “integración del hombre”. Este hecho, lamentablemente, está siendo ignorado por los planificadores de los sistemas de enseñanza. El resultado es un mundo al borde de una total desintegración. Quien no habla bien consigo no se comunica bien con los otros. Tampoco contribuye para una convivencia armoniosa.

El papel estratégico del profesor

El profesor es el faro que tiene que guiar y liderar. Si falla en su función de alumbrar, muchos naufragarán en las rocas. Él debe ser vigilante y sabio para que los corazones tiernos y libres de los niños sean tratados con mucho cuidado y de forma reverente. Se dice, con mucha propiedad: “Así como el maestro, así son los pupilos”. Cuando el corazón del maestro está lleno de bondad, altruismo y amor, los alumnos expresarán esas virtudes en cada uno de sus actos. “Cuando experimenta la energía del amor, el profesor siente una gran alegría interna. Despierta y pasa al alumno el sentimiento que tiene dentro de sí. Cuando llega a la clase, ofrece atención, dulzura, respeto...Pues, solo somos capaces de dar al otro aquello que tenemos dentro de nosotros”, puntúa el director del Instituto de Educación en Valores Humanos, Gonçalo Medeiros. Profesores son como madres. Una vez un profesor dijo a su alumno: “Mientras yo viva, usted no será huérfano de madre”. Los padres confían sus hijos a los profesores en las escuelas creyendo que ellos son capaces y están interesados en orientarlos y enseñarles habilidades y costumbres que más tarde les ayuden a resistir a los sufrimientos y tentaciones del mundo. El fardo de los educadores, por su puesto, pesa mucho. Cuando un niño necesita ayuda, corre a sus padres; cuando los padres necesitan ayuda, recurren al profesor. Por eso, éste debe ser más que un padre para el niño. Tiene que ocuparse más allá del contenido pedagógico, o sea, con la salud física, mental y moral del niño.

El papel fundamental de los padres

Es importante considerar primero su papel. Cada niño es una página en blanco, en la cual padres y profesores tienen que esculpir la imagen de lo que realmente ella es, una semilla que debe ser ayudada a florecer en toda su gloria. Para nutrir valores de humildad y asistencia amorosa al próximo en las mentes de los niños, los padres tienen que cumplir un papel importantísimo. Tener fe en las verdades básicas de la vida. Ser vistos sentados en silencio, perdonando los lapsos de los otros, compadeciéndose del dolor y de la tristeza ajena. Ellos no deben ser vistos por los niños como personas ansiosas, desamparadas y descontentas, sufridoras y desprovistas de fe. Si los padres son inclinados a ser indulgentes en exceso y a dar libertad excesiva, deben considerarse los mayores responsables por arruinar el carácter de sus hijos. En verdad, tienen que ofrecer ejemplos de honestidad, control de los sentidos y disciplina. El conocimiento puede ser ministrado por el profesor, pero la disciplina, el riguroso control de los sentidos y el comportamiento del niño tienen que ser administrados por los padres. Incluso, mientras las mentes todavía son tiernas y sus corazones inmaculados, deben ser entrenados para purificar y suavizar los pensamientos, palabras y acciones. Los niños aprenden a través del ejemplo. Así, los lares donde crecen, así como todos los demás, deben ser puros y con vibraciones libres de odio, envidia, codicia, despecho e hipocresía. Los padres cuyo comportamiento y conducta son contrarios a lo que es hablado y enseñado a sus hijos, crean una tempestad de dudas, una dicotomía creciente en las mentes de los niños.

Metodología: ¿Cómo poner la EVH en práctica?

> Integración de VH en el Texto Curricular
Se sugiere que en todas las asignaturas puestas en clase (Idiomas, Matemática, Ciencias, Estudios Sociales y otras), los valores estén implícitos en los varios tópicos. El profesor es impulsado a intentar extraer los aspectos de valores de estos asuntos que se relacionen con nuestra vida diaria. A través de eso, cada clase del colegio se volverá una clase de EVH.
> Integración de VH en el Trabajo Co-curricular
Abarca todas las actividades externas a la clase, tales como juegos, debates, dramatizaciones y muchas otras acciones Co-curriculares que existen en cualquier escuela. La idea básica es que todas estas actividades sean orientadas por los valores, de modo a que tales principios de la EVH puedan ser ministrados en todas ellas.
> Técnicas Pedagógicas Directas La EVH recomienda el uso de cinco técnicas de enseñanza extremadamente simple, pero muy poderosas en sus clases. Son ellas: sentarse en silencio, citaciones, cantar en grupo, contar historias y actividades en grupo (juegos de motivación, juegos de adivinación y prueba de desarrollo de actitudes). Éstas cinco técnicas pueden ser integradas en una clase regular y ser utilizadas como lecciones independientes para clases exclusivas (una o dos veces por semana) de Educación en Valores Humanos. La eficacia de esas acciones ha sido evaluada en millares de escuelas en todo el mundo y ha sido comprobado que ellas producen cambios notables en la calidad de la educación y en el carácter de los alumnos. Pero la condición básica para este éxito es el compromiso y la dedicación del profesor.